Irlanda es un país pequeño con una costa oeste que es de las más bonitas de Europa. Siete días dan para Dublín y un circuito por el oeste sin agobios, si se asume que aquí se conduce por la izquierda y en carreteras estrechas.
Este itinerario hace un anillo por el oeste, que es donde está el paisaje. El este —salvo Dublín— es más llano y menos espectacular.
El itinerario en una línea
Dublín (2 noches) → Galway (1) → Acantilados de Moher y Burren → Anillo de Kerry (2) → Cork (1) → vuelta a Dublín.
Recoge el coche al salir de Dublín, no al llegar: en la ciudad no lo necesitas y aparcar es caro. Es un circuito de unos 900 km.
Días 1-2: Dublín
Día 1 — El Trinity College y el Libro de Kells, un evangeliario iluminado del siglo IX, con su Long Room de biblioteca; el Castillo de Dublín, la catedral de San Patricio y el barrio de Temple Bar (bonito de día, carísimo y turístico de noche).
Día 2 — El Kilmainham Gaol, la cárcel donde fueron ejecutados los líderes del Alzamiento de Pascua de 1916, hoy uno de los museos más potentes de la ciudad (reserva entrada). Y, si te interesa, la fábrica Guinness con su bar panorámico. Termina en un pub con música tradicional en directo.
Día 3: Dublín a Galway
Cruza la isla hacia el oeste (dos horas y media). De camino, opcionalmente, el monasterio de Clonmacnoise junto al Shannon.
Galway es la ciudad más animada de Irlanda: pequeña, portuaria, con música en la calle y un ambiente universitario. Recorre la Latin Quarter, come marisco y pásalo en un pub. Es la mejor noche del viaje.
Día 4: Acantilados de Moher y el Burren
Al sur de Galway, dos paisajes opuestos y contiguos.
Los Acantilados de Moher: 8 km de pared vertical de hasta 214 metros sobre el Atlántico. Llega temprano o al atardecer para evitar los autobuses. Camina por el sendero del borde (con cuidado y respetando las vallas: el viento es fuerte).
El Burren: una meseta de piedra caliza desnuda y agrietada que parece lunar, con flores árticas y mediterráneas creciendo juntas entre las grietas, dólmenes neolíticos como el de Poulnabrone y fuertes circulares de piedra.
Duerme hacia el sur, en dirección a Kerry.
La curiosidad: los muros de piedra que suman más que la vuelta al mundo
Recorriendo el oeste de Irlanda, sobre todo en Connemara, el Burren y las islas Aran, se ven laderas enteras divididas en parcelas diminutas por muros de piedra seca sin argamasa. Se calcula que en Irlanda hay del orden de 400.000 kilómetros de estos muros: suficiente para dar diez veces la vuelta a la Tierra por el ecuador. Es probablemente la mayor red de muros de piedra del mundo.
¿Por qué tantos? Confluyen tres razones.
La primera es geológica: en el oeste el suelo es finísimo y está lleno de piedra. Para poder cultivar o pastar había que despedregar los campos, y esas piedras había que ponerlas en algún sitio. Amontonarlas formando un muro resolvía dos problemas a la vez: limpiaba el campo y creaba un cierre.
La segunda es social. En muchas zonas, sobre todo antes de la Gran Hambruna, la tierra se subdividía una y otra vez entre los hijos, generando parcelas cada vez más pequeñas. Cada división nueva era un muro nuevo. Por eso las parcelas del oeste son tan minúsculas: son el mapa físico de generaciones de herencias partidas.
La tercera es el propio material. Los muros del Burren se levantan "a hueco", con grandes huecos entre las piedras, y eso no es descuido: deja pasar el viento atlántico, de modo que el muro no hace de vela y no se lo lleva la primera galerna. También deja pasar la luz, lo que confunde al ganado y evita que se apoye y lo tire. Un muro que parece mal hecho está, en realidad, perfectamente diseñado para su entorno.
No usan mortero: se sostienen solo por gravedad y por el arte de colocar cada piedra. Un buen waller elige cada una por su forma. Muchos de estos muros llevan en pie más de dos siglos sin una sola reparación, mientras que un muro de cemento mal drenado se agrieta con las heladas en una década.
Días 5-6: el Anillo de Kerry
El Ring of Kerry es la ruta panorámica más famosa de Irlanda: 180 km de circuito por la península de Iveragh, con montañas, lagos, playas y pueblos.
Día 5 — Base en Killarney, con su parque nacional, los lagos, la abadía de Muckross y el paso de Gap of Dunloe.
Día 6 — El anillo completo. Conduce en sentido antihorario (al revés que los autobuses turísticos, que van en horario y no caben cruzándose contigo en las curvas). Paradas en Sneem, Waterville, el mirador de Ladies View y, si el mar lo permite, un barco a las Skellig —Skellig Michael, el monasterio en un islote donde se rodó Star Wars—.
Si el Anillo de Kerry te parece muy transitado, la vecina península de Dingle es más pequeña, igual de bonita y con menos autobuses.
Día 7: Cork y vuelta
De camino a Dublín, Cork: la segunda ciudad del país, con su mercado inglés (English Market) cubierto y su ambiente. A las afueras, el castillo de Blarney y su famosa piedra (que, según la leyenda, da labia a quien la besa colgándose boca abajo).
De Cork a Dublín hay dos horas y media por autovía. Calcula el vuelo con margen.
Presupuesto orientativo (2 personas, 7 días)
| Concepto | Coste aproximado |
|---|---|
| Vuelos desde España | 100 - 300 € |
| Alquiler de coche (5 días) | 250 - 500 € |
| Combustible y peajes | 120 - 180 € |
| Alojamiento (6 noches) | 600 - 1.100 € |
| Comida | 450 - 650 € |
| Entradas y barco a Skellig | 150 - 300 € |
| Total | 1.670 - 3.030 € |
Irlanda no es barata, sobre todo en alojamiento y en pubs. Los B&B rurales suelen salir mejor de precio que los hoteles y son parte de la experiencia (desayuno irlandés completo incluido).
Cuándo ir
- Mayo-septiembre: la mejor franja. Días largos (en junio hay luz hasta las 22:30) y el máximo de días sin lluvia, que aquí nunca son garantía.
- Julio-agosto: pico de turismo y de precios, y los ferris a las Skellig llenos.
- Marzo (San Patricio): fiesta enorme en Dublín, pero frío y días cortos.
- Invierno: verde igualmente, barato y sin colas, pero con pocas horas de luz y muchos alojamientos rurales y barcos cerrados.
- Aquí la regla es asumir que puede llover cualquier día de cualquier mes. Ropa impermeable siempre.
Errores frecuentes
- No practicar la conducción por la izquierda. Empieza en autovía, no en una carretera de un carril de Kerry. Y recuerda: las rotondas giran al revés.
- Contratar el coche sin seguro a todo riesgo. Las carreteras estrechas, los setos y los muros de piedra hacen que los arañazos sean casi inevitables. La franquicia irlandesa suele ser alta.
- Hacer el Anillo de Kerry en sentido horario. Te cruzarás de frente con los autobuses turísticos en las curvas ciegas.
- Dejar las Skellig para el mismo día. Los barcos dependen del mar y se cancelan a menudo. Reserva con antelación y ten plan B.
- Confiar en el GPS en zonas rurales. Muchas direcciones no tienen número ni código postal preciso (el Eircode es reciente). Apunta referencias.
- Subestimar los tiempos. Las carreteras del oeste son lentas. Calcula por tiempo, no por distancia.
Monta tu versión de esta ruta
Siete días permiten Dublín y el oeste, pero cambia según si te interesa más la naturaleza que las ciudades, si quieres subir a Irlanda del Norte (la Calzada del Gigante) o si viajas en temporada baja.
Cuéntale tu viaje al asistente y te generará el itinerario día a día con etapas, tiempos de conducción, presupuesto por categorías y checklist. También puedes ver cómo queda un plan terminado en los viajes de ejemplo.
Si tienes más días
Con 10 días, sube a Irlanda del Norte: la Calzada del Gigante, Belfast y la costa de Antrim con sus localizaciones de Juego de Tronos.
Con dos semanas, cabe Connemara entera, el Donegal salvaje del noroeste y las tres islas Aran.