El mareo del viajero —o cinetosis— le amarga el viaje a mucha gente: coches con curvas, barcos, algún vuelo con turbulencias o incluso el autobús. La buena noticia es que se puede prevenir bastante bien si entiendes por qué ocurre y aplicas unos cuantos trucos. Aquí los tienes.

Por qué te mareas

El mareo aparece por un conflicto de señales en el cerebro. Tu oído interno (que controla el equilibrio) detecta movimiento, pero tus ojos ven algo quieto —el interior del coche, un libro, el móvil—. El cerebro recibe información contradictoria y responde con náuseas, sudor frío, palidez y malestar.

Entender esto explica casi todos los remedios: consisten en hacer que los ojos y el oído interno coincidan.

Dónde sentarse en cada transporte

El sitio importa muchísimo:

  • Coche: delante, mirando la carretera. El asiento del copiloto marea mucho menos que el de atrás.
  • Barco: en el centro del barco y a la altura de la línea de flotación, donde menos se nota el balanceo. Mejor en cubierta, con aire y horizonte a la vista.
  • Avión: sobre las alas, la zona más estable. Ventanilla para poder mirar fuera.
  • Autobús y tren: delante y en el sentido de la marcha, nunca de espaldas.

Mira el horizonte, no la pantalla

La regla número uno: fija la vista en un punto lejano y estable, como el horizonte o la carretera. Así los ojos confirman el movimiento que siente tu oído interno y el conflicto desaparece.

Y lo contrario: nada de leer, mirar el móvil ni jugar en movimiento. Es la forma más rápida de marearse, porque los ojos ven algo quieto mientras el cuerpo se mueve.

Prevención antes de salir

  • Come ligero antes del viaje: ni con el estómago vacío ni pesado. Evita comidas grasientas, alcohol y exceso de café.
  • Aire fresco: ventila el coche o busca la brisa. El calor y los olores fuertes (ambientadores, tabaco, gasolina) empeoran todo.
  • Descansa la noche anterior: el cansancio te hace más propenso.
  • Si eres muy propenso y vas a un viaje largo (un barco, una travesía), consulta en la farmacia o con tu médico las opciones preventivas; algunas se toman antes de empezar, no cuando ya te has mareado.

Trucos durante el viaje

  • Cierra los ojos y reclina la cabeza si no puedes mirar el horizonte: al eliminar la información visual, reduces el conflicto. Muchas personas dormitan y así lo evitan.
  • Respira despacio y hondo; la respiración agitada aumenta la sensación de náusea.
  • Para a menudo en los viajes por carretera: baja, camina, respira aire.
  • Jengibre: a mucha gente le funciona en caramelos, infusión o pastillas. Es un remedio suave y sin efectos secundarios que probar.
  • Presión en la muñeca: las pulseras de digitopresión ayudan a algunas personas; son inocuas y baratas.
  • Hidrátate a sorbos y ten a mano algo seco (galletas, pan).

Si viajas con niños

Los niños se marean con facilidad, sobre todo por ir mirando pantallas o cuentos en el coche. Para ellos:

  • Anímales a mirar por la ventanilla en lugar de a una tableta.
  • Paradas frecuentes y aire fresco.
  • Ropa cómoda y no demasiado calor.
  • Ten a mano bolsas, toallitas y una muda por si acaso: el que avisa no es traidor.

Cuando ya te has mareado

Si el mareo ya ha empezado:

  • Detente en cuanto puedas y sal al aire libre.
  • Fija la vista en el horizonte y respira hondo.
  • Un poco de aire fresco en la cara y aflojar la ropa ayudan.
  • Bebe agua a sorbos y espera; forzar a seguir suele empeorarlo.

En resumen

El mareo del viajero se combate haciendo que tus ojos y tu equilibrio cuenten la misma historia: siéntate donde menos se mueva, mira el horizonte, olvida el móvil, ventila y come ligero. Con esas costumbres, la mayoría de las personas propensas consiguen viajar sin problema. Y si el tuyo es intenso o frecuente, la farmacia y tu médico tienen opciones que funcionan.


Esta guía es informativa. Consulta con tu médico o farmacéutico antes de tomar cualquier medicación contra el mareo, especialmente en niños, embarazo o si tomas otros tratamientos.