Hay trayectos en los que el tren deja de ser transporte y pasa a ser el destino. Ventanas panorámicas, viaductos imposibles y paisajes que no se ven desde ninguna carretera.
Estos son diez de los mejores del mundo, con lo que cuestan y lo que hay que saber antes de reservar.
1. Glacier Express (Suiza)
El clásico absoluto: Zermatt a St. Moritz en unas 8 horas, cruzando 291 puentes y 91 túneles. Lo llaman "el expreso más lento del mundo" y el nombre es una broma deliberada: la gracia es ir despacio.
El momento culminante es el viaducto de Landwasser, una curva de piedra de 65 metros de altura que entra directamente en la roca de la montaña.
Duración: 8 h. Precio: desde unos 160 € más reserva obligatoria de asiento. Se puede hacer por tramos con billete normal y sale bastante más barato.
2. Bernina Express (Suiza-Italia)
Para muchos, superior al Glacier Express y bastante más corto. Une Chur con Tirano cruzando el paso de Bernina a 2.253 metros, el punto ferroviario más alto de los Alpes atravesado sin cremallera.
Baja desde los glaciares hasta las palmeras del norte de Italia en cuatro horas. Su tramo es Patrimonio de la Humanidad.
Duración: 4 h. Precio: desde 65 € más reserva.
3. Ferrocarril de Flåm (Noruega)
Veinte kilómetros y 20 minutos de fama mundial: de Myrdal a Flåm baja 863 metros con pendientes del 5,5%, una de las líneas de adherencia más empinadas del planeta. Para en la cascada de Kjosfossen.
Se hace como parte del circuito Norway in a Nutshell, combinado con el tren de Bergen y un crucero por el fiordo de los Sueños.
Duración: 1 h. Precio: unos 45 €.
4. Línea de Bergen (Noruega)
Oslo-Bergen en siete horas, cruzando la meseta de Hardangervidda, la mayor altiplanicie de Europa. Es la línea ferroviaria más alta del norte de Europa y atraviesa un paisaje ártico de roca desnuda, nieve y lagos helados.
Duración: 7 h. Precio: desde 35 € comprando con antelación. De las mejores relaciones paisaje-precio de la lista.
5. West Highland Line (Escocia)
De Glasgow a Mallaig, atravesando el páramo de Rannoch y cruzando el viaducto de Glenfinnan, los 21 arcos que aparecen en las películas de Harry Potter.
Se puede hacer en el tren regular —barato— o en el vapor Jacobite en temporada, que es la versión romántica y la que echa humo.
Duración: 5 h. Precio: desde 40 € el regular.
6. Rocky Mountaineer (Canadá)
Vancouver a Banff o Jasper por las Rocosas canadienses, con vagones de techo de cristal. Solo circula de día y se pernocta en hotel, precisamente para no perderse ningún tramo.
Es de los más caros del mundo y funciona como paquete turístico, no como transporte.
Duración: 2 días. Precio: desde 1.500 € por persona.
7. Transiberiano (Rusia-Mongolia-China)
El viaje en tren más largo del planeta: 9.289 kilómetros entre Moscú y Vladivostok, siete husos horarios y una semana de trayecto. La ruta transmongoliana, que baja hasta Pekín pasando por el desierto de Gobi, suele ser la más interesante.
Consulta la situación de visados, seguridad y accesibilidad antes de plantearlo: las condiciones han cambiado mucho en los últimos años.
8. Tren a las Nubes (Argentina)
Sale de Salta y sube hasta los 4.220 metros en el viaducto La Polvorilla, un puente de hierro tendido sobre el vacío en plena puna. Es uno de los ferrocarriles más altos del mundo y el nombre viene de las nubes que se cruzan a esa altura.
Duración: 15 h ida y vuelta.
9. Transcantábrico (España)
De San Sebastián a Santiago de Compostela por la cornisa cantábrica, en un tren hotel de vía estrecha con coches restaurados. Combina el trayecto con excursiones en autobús a Comillas, Santillana del Mar, Covadonga o las Médulas.
Es un crucero sobre raíles más que un tren, con precio acorde.
Duración: 8 días. Precio: desde 4.000 € por persona.
10. Tren de Ella a Kandy (Sri Lanka)
El más fotografiado de Asia: siete horas entre plantaciones de té esmeralda, con la gente viajando sentada en las puertas abiertas. El tramo entre Ella y Nuwara Eliya, con el Nine Arches Bridge, es el más espectacular.
Duración: 7 h. Precio: menos de 10 € en segunda clase. La mejor relación calidad-precio del mundo ferroviario.
Comparativa
| Tren | País | Duración | Precio desde |
|---|---|---|---|
| Glacier Express | Suiza | 8 h | 160 € |
| Bernina Express | Suiza-Italia | 4 h | 65 € |
| Flåm | Noruega | 1 h | 45 € |
| Línea de Bergen | Noruega | 7 h | 35 € |
| West Highland Line | Escocia | 5 h | 40 € |
| Rocky Mountaineer | Canadá | 2 días | 1.500 € |
| Tren a las Nubes | Argentina | 15 h | 250 € |
| Transcantábrico | España | 8 días | 4.000 € |
| Ella-Kandy | Sri Lanka | 7 h | 8 € |
La curiosidad: por qué los trenes de montaña son rojos
Que el Glacier Express, el Bernina y buena parte del material rodante suizo de montaña sean de un rojo intenso no es una decisión de marketing moderna. Es, en origen, una cuestión de seguridad.
En un entorno de nieve, niebla y roca gris, el rojo es el color que más contrasta y a mayor distancia se distingue. Un tren detenido por una avalancha, un desprendimiento o una avería tenía que ser visible para el siguiente convoy y para los equipos de rescate en condiciones de visibilidad pésima. Lo mismo aplica a los quitanieves y a la maquinaria de vía.
Hay una segunda razón, más prosaica: las compañías de vía estrecha suizas —la Rhätische Bahn y la Matterhorn Gotthard, operadoras de estos trenes— adoptaron el rojo como identidad corporativa a lo largo del siglo XX, y el color acabó siendo inseparable de la imagen del país, junto a la bandera.
Lo verdaderamente notable de estas líneas, en cualquier caso, no es el color sino la ingeniería. El viaducto de Landwasser, terminado en 1902, se construyó sin andamios: se levantaron los pilares con grúas montadas sobre las propias estructuras a medida que crecían, y el puente desemboca directamente en un túnel excavado en el acantilado, sin un metro de recta intermedia.
Y para ganar altura sin pendientes imposibles, estas líneas usan túneles helicoidales: la vía entra en la montaña, describe un círculo completo dentro de la roca y sale por encima de sí misma. En el tramo de Bernina, y en la subida a Brusio, existe además un viaducto circular al aire libre —una espiral de piedra de nueve arcos— donde el tren se ve la cola a sí mismo mientras gira. Se construyó así porque comprar terreno para una rampa larga habría sido más caro que dar la vuelta sobre el propio eje.
Todo ello sin cremallera en el tramo del Bernina: solo adherencia, con pendientes del 7%, lo que lo convierte en uno de los ferrocarriles de adherencia más empinados del mundo.
Consejos antes de reservar
- Muchos panorámicos exigen reserva de asiento aparte del billete. El pase Interrail o Eurail suele cubrir el billete, pero no la reserva.
- Consulta de qué lado va el paisaje. En el Bernina Express, sentarse a la derecha en sentido Tirano marca la diferencia.
- Los trenes regulares recorren casi siempre la misma vía. En Suiza y Noruega puedes hacer el mismo trayecto por una fracción del precio, sin techo panorámico pero con las mismas vistas y con libertad para bajarte.
- Reserva con meses de antelación en temporada alta: los panorámicos se agotan.
- Comprueba la época. El mismo trayecto es radicalmente distinto con nieve o en verano.
Encaja el tren en un viaje completo
Estos trayectos rinden mucho más como columna vertebral de una ruta que como excursión suelta: el Bernina enlaza Suiza con el norte de Italia, y el de Bergen con los fiordos noruegos.
Cuéntale tu viaje al asistente y te montará el itinerario día a día encajando los trayectos con las paradas, con horarios, presupuesto y checklist. Puedes ver cómo queda un plan terminado en los viajes de ejemplo.
Si solo puedes hacer uno
Por relación entre espectáculo, duración y precio, el Bernina Express es difícil de superar en Europa: cuatro horas, de glaciares a palmeras, y un billete que cuesta la tercera parte que el Glacier Express.