A Coruña es una península rodeada de mar, con dos caras: la del puerto y la ría, resguardada, donde está la ciudad histórica; y la del Atlántico abierto, con playas urbanas y el faro romano en el extremo. Entre ambas discurre el paseo marítimo más largo de Europa. Es una ciudad para caminar junto al agua, comer marisco y dejarse llevar.
El centro es llano y compacto; lo esencial se ve en un día, aunque la Torre de Hércules queda algo apartada.
La Torre de Hércules
Es el símbolo de la ciudad y una rareza mundial: el único faro romano que sigue en funcionamiento, casi dos mil años después de su construcción, en el siglo I o II. Patrimonio de la Humanidad.
La estructura romana está encapsulada dentro de un revestimiento neoclásico del siglo XVIII, pero se conservan los cimientos y parte del núcleo originales, visibles en la base. Se sube a lo alto por 234 escalones para tener una vista de 360 grados sobre el Atlántico y la ciudad.
Alrededor hay un parque escultórico junto a los acantilados, con obras dispersas y senderos al borde del mar. Es el mejor paseo de A Coruña.
La curiosidad: la torre, Breogán y un mito irlandés
La Torre de Hércules arrastra dos leyendas fundacionales que conviven sin problema.
La grecolatina: Hércules habría matado aquí al gigante Gerión tras un combate de tres días, enterrando su cabeza y levantando sobre ella la torre. De ahí, según el mito, surgió la ciudad, y por eso una calavera y unas tibias figuran en el escudo de A Coruña.
La celta, más querida en Galicia: la torre se identifica con la mítica Torre de Breogán, el rey celta gallego desde cuya cima su hijo Ith avistó las costas de Irlanda. Según el Lebor Gabála —el libro medieval de las invasiones de Irlanda—, los hijos de Míl partieron de aquí para conquistar la isla, de modo que los irlandeses tendrían un origen gallego. La leyenda es tan popular que Breogán aparece en el himno gallego y hay una estatua suya monumental al pie de la torre.
Que un mito irlandés medieval señale a A Coruña como cuna de su pueblo es de esas conexiones históricas que parecen inventadas y sin embargo están en los textos.
La ciudad vieja
La Ciudad Vieja (Cidade Vella) es el barrio histórico, tranquilo y de piedra, junto al puerto:
- La plaza de María Pita, enorme, presidida por el palacio municipal de tres torres; da nombre a la heroína local que, según la tradición, dio la alarma durante el asalto inglés de 1589.
- La colegiata de Santa María del Campo y la iglesia de Santiago, románicas.
- El Jardín de San Carlos, un pequeño jardín romántico donde está enterrado el general Moore, muerto en la batalla de Elviña contra los franceses.
- Los paseos junto a la muralla y el Castillo de San Antón, una fortaleza sobre un islote hoy convertida en museo arqueológico.
Las galerías de la Marina
La imagen más característica de la ciudad es la fachada de la Marina: una hilera continua de galerías acristaladas blancas asomadas al puerto, que dan a A Coruña su apodo de «ciudad de cristal».
Estas galerías —miradores cerrados con cristaleras— nacieron en el siglo XIX como solución al clima: dejan entrar la luz y protegen del viento y la lluvia atlánticos, tan constantes aquí. Con el sol de tarde reflejándose en los cristales, la fachada entera brilla. Paséala desde el puerto.
El paseo marítimo y las playas
A Coruña presume del paseo marítimo más largo de Europa: unos 13 kilómetros que rodean toda la península, con un tranvía turístico que lo recorre en verano.
En pleno centro urbano están las playas de Riazor y Orzán, dos arenales amplios de bandera azul a pie de ciudad, con oleaje atlántico apto para surf. Poder bajar a bañarte entre monumento y monumento es una de las gracias de la ciudad.
Comer en A Coruña
Marisco y pescado del Atlántico, de los mejores de España:
- Pulpo á feira, cocido y con pimentón, aunque sea más de interior ya es galleguísimo.
- Percebes, navajas, berberechos y almejas de las rías.
- Empanada gallega, de zamburiñas, bonito o zorza.
- Merluza del pincho y rodaballo.
- Vinos Albariño (Rías Baixas) y Ribeiro, y para terminar, queimada o tarta de Santiago.
La zona de tapeo por excelencia son las calles de la Estrella, la Franja y la Barrera, conocidas como la "zona de vinos".
Cuándo ir y qué llevar
Clima atlántico puro: llueve con frecuencia todo el año y hace viento, pero las temperaturas son suaves, sin fríos ni calores extremos. Lleva siempre chubasquero, incluso en verano.
Los mejores meses son de junio a septiembre, cuando es más probable pillar días de sol para las playas. En agosto se celebran las fiestas de María Pita, con conciertos gratuitos en la plaza, y la noche de San Juan (23 de junio) llena las playas de hogueras: es una de las mejores de España.
Si te queda otro día
Santiago de Compostela, a 40 minutos en tren. Las Rías Altas: Betanzos, Pontedeume y las playas de las Catedrales algo más lejos. Y la Costa da Morte, con el faro de Fisterra, el "fin del mundo" del Camino.