Alcalá de Henares es la ciudad de Cervantes y de una de las universidades más importantes de la historia de España. A 35 kilómetros de Madrid, su casco histórico, Patrimonio de la Humanidad, fue el primer ejemplo de ciudad universitaria planificada de la Edad Moderna, modelo que se exportó a América con el nombre de "ciudad del saber". Hoy es una escapada perfecta desde la capital: monumental, peatonal, con una calle Mayor única y las cigüeñas anidando en cada campanario. Se ve muy bien en un día.
La Universidad y la fachada plateresca
La Universidad de Alcalá fue fundada en 1499 por el Cardenal Cisneros, y durante los siglos XVI y XVII fue uno de los grandes centros del saber de Europa, donde estudiaron Quevedo, Lope de Vega, Calderón y tantos otros.
Su fachada plateresca (1543), obra de Rodrigo Gil de Hontañón, es una de las cumbres de este estilo español: un frente de piedra tallado como un tapiz, lleno de escudos, medallones y filigranas. Dentro, la visita guiada permite ver el Paraninfo, con su techumbre mudéjar, donde cada 23 de abril el Rey entrega el Premio Cervantes, el máximo galardón de las letras en español, y el Patio Trilingüe (por el latín, el griego y el hebreo que allí se enseñaban).
La calle Mayor: los soportales de Cervantes
La calle Mayor de Alcalá es la calle porticada más larga de España y una de las más largas de Europa, con sus columnas y soportales de madera y piedra que se extienden a ambos lados durante cientos de metros.
Era la antigua calle de los comerciantes y de la judería medieval, y su imagen apenas ha cambiado en siglos. Pasear bajo sus soportales, con las terrazas y las tiendas, es el mejor plan de la ciudad. Y a mitad de calle está la casa donde, según la tradición, nació el escritor más universal de la lengua española.
La curiosidad: por qué Cervantes acabó llamándose "de Saavedra"
En la calle Mayor está la Casa Natal de Cervantes, una reconstrucción de la típica casa castellana del siglo XVI, con dos plantas en torno a un patio, mobiliario de época y una biblioteca cervantina. A la puerta, un banco de bronce con don Quijote y Sancho invita a la foto obligada.
Aquí nació en 1547 Miguel de Cervantes Saavedra, y su biografía da para una curiosidad que pocos conocen: el segundo apellido, "Saavedra", no era el suyo de nacimiento. Cervantes lo adoptó ya de adulto, y los estudiosos han especulado mucho sobre su origen. Además, el escritor pasó cinco años cautivo en Argel (1575-1580), apresado por corsarios cuando volvía de Italia, e intentó fugarse cuatro veces sin éxito antes de ser rescatado. Aquella experiencia de cautiverio, valentía y frustración marcó buena parte de su obra y aparece novelada en varios episodios del Quijote.
El hombre que creó la novela moderna fue soldado (perdió el uso de la mano izquierda en Lepanto, de ahí "el manco de Lepanto"), cautivo, recaudador de impuestos y estuvo en la cárcel, donde, según él mismo, "se engendró" el Quijote. Su casa natal en Alcalá es el punto de partida perfecto para entender que detrás de la obra hay una vida de aventura y penurias.
La catedral Magistral y la plaza de Cervantes
La Catedral Magistral de los Santos Justo y Pastor es una rareza: solo hay dos templos "magistrales" en el mundo (el otro está en Lovaina), un título que exigía que todos sus canónigos fueran doctores en Teología. Gótica, del tiempo de Cisneros, guarda la memoria de los santos niños mártires de Alcalá. Se sube a la torre por vistas.
El corazón de la vida ciudadana es la Plaza de Cervantes, amplia y alargada, con la estatua del escritor, terrazas, el antiguo ayuntamiento y la torre de Santa María. Es el punto de encuentro y el mejor sitio para tomar algo.
El Corral de Comedias y el Palacio Arzobispal
El Corral de Comedias de Alcalá, de 1601, es uno de los teatros más antiguos de Europa que sigue en funcionamiento. Se descubrió casi por casualidad en los años ochenta, oculto tras las reformas de un cine, y se ha restaurado mostrando sus distintas capas históricas. Se visita y programa teatro.
El Palacio Arzobispal, la Capilla del Oidor (donde se bautizó a Cervantes) y varios conventos completan el patrimonio de una ciudad que fue clave en la historia religiosa y cultural de España.
Comer en Alcalá
Cocina castellana con su seña de identidad propia:
- Las migas y los guisos de la tierra.
- Rosquillas de Alcalá y, sobre todo, las almendras garrapiñadas, el dulce típico que elaboran las monjas clarisas y que se vende por toda la ciudad.
- Costrada de Alcalá, un pastel de hojaldre, crema y merengue.
- Tapeo por la calle Mayor y la plaza de Cervantes, con buena tradición de tapa.
Cuándo ir
Alcalá tiene clima continental madrileño: frío en invierno, caluroso en verano. Primavera y otoño son ideales.
La gran cita es la Semana Cervantina (en torno al 9 de octubre, aniversario del bautizo de Cervantes), con un gran mercado medieval/renacentista que llena el casco histórico, y el 23 de abril, Día del Libro y entrega del Premio Cervantes. Fíjate todo el año en las cigüeñas: Alcalá tiene una de las mayores colonias urbanas de España, con nidos en casi todas las torres.
Si te queda otro día
Madrid, a 35 minutos en Cercanías. La ciudad romana de Complutum y la Casa de Hippolytus, en la propia Alcalá, con mosaicos. Y Guadalajara con el Palacio del Infantado, a 20 minutos.