Úbeda es, junto a su vecina Baeza, la mejor muestra del Renacimiento en España, y ambas son Patrimonio de la Humanidad. En pleno mar de olivos de Jaén, esta ciudad guarda un conjunto de palacios, iglesias y plazas del siglo XVI de una coherencia y una calidad que sorprenden por estar donde están, lejos de las grandes rutas turísticas. Es pequeña, monumental y tranquila. Se ve muy bien en un día, idealmente combinada con Baeza.

La plaza Vázquez de Molina

La plaza Vázquez de Molina es una de las plazas más bellas de España y el corazón monumental de Úbeda. No es una plaza de vida cotidiana, sino un espacio ceremonial rodeado de obras maestras del Renacimiento, casi todas del arquitecto Andrés de Vandelvira.

En un solo espacio se concentran:

  • La Sacra Capilla del Salvador.
  • El Palacio del Deán Ortega (hoy Parador).
  • El Palacio de las Cadenas (actual ayuntamiento), de fachada perfectamente clásica.
  • La Basílica de Santa María de los Reales Alcázares, sobre la antigua mezquita.
  • El Pósito y otros edificios nobles.

Estar en el centro de la plaza, con esos edificios rodeándote, es entender de golpe por qué a Úbeda se la llama "la Salamanca andaluza".

La Sacra Capilla del Salvador

La Sacra Capilla del Salvador es la joya de la ciudad: una capilla funeraria privada mandada construir por Francisco de los Cobos, secretario del emperador Carlos V, como panteón familiar. Que un particular pudiera levantar algo así da idea de su poder.

Diseñada por Diego de Siloé y ejecutada por Vandelvira, su fachada es un despliegue escultórico y su interior, con la sacristía de Vandelvira, es de una elegancia excepcional. Sigue siendo propiedad privada de los descendientes, un caso raro en un monumento de este nivel.

La curiosidad: "irse por los cerros de Úbeda"

Úbeda ha dado al español una de sus expresiones más usadas: "irse por los cerros de Úbeda", que significa divagar, salirse del tema o dar rodeos para no responder a lo que se pregunta.

El origen más repetido se remonta a la conquista de la ciudad por Fernando III el Santo en 1233. Cuenta la tradición que, en el momento del asalto, un capitán del rey llamado Álvar Fáñez desapareció y no se presentó al combate. Cuando después se le pidió explicaciones por su ausencia en un momento tan decisivo, respondió con evasivas diciendo que se había perdido "por los cerros de Úbeda" —al parecer, en compañía femenina—. La excusa quedó como sinónimo de escaqueo y rodeo, y de ahí pasó al lenguaje común.

Sea cierto o no el episodio, los cerros existen: son las lomas onduladas cubiertas de olivos que rodean la ciudad, y desde los miradores del sur se ven perfectamente. Ahora ya sabes por dónde no irte al contar algo.

El Hospital de Santiago

En la parte más moderna de la ciudad está el Hospital de Santiago, otra obra maestra de Vandelvira, tan monumental que se le conoce como "el Escorial andaluz". Fue hospital y panteón, y hoy es centro cultural.

Su fachada sobria, su patio de dos plantas con columnas de mármol de Génova y su escalera son de lo mejor del Renacimiento civil español. La entrada es gratuita y suele estar tranquilo.

El casco antiguo y las murallas

Más allá de los grandes monumentos, Úbeda tiene un casco antiguo lleno de palacios con escudos (Vela de los Cobos, Vázquez, Casa Mudéjar), conventos e iglesias. Se conservan tramos de la muralla medieval y varias puertas, como la Puerta del Losal, mudéjar.

Pasea sin rumbo por las calles de piedra dorada: casi cada esquina tiene un palacio.

Comer en Úbeda

Estás en el corazón del aceite del mundo, y la cocina lo refleja:

  • Aceite de oliva virgen extra de la comarca, protagonista de todo; pide un desayuno con tostada y aceite recién catado.
  • Andrajos (guiso de caza o bacalao con torta de masa), ochíos y pipirrana.
  • Ochío relleno y guisos de la Loma.
  • Tapas gratis, como en toda la provincia de Jaén.
  • Repostería conventual: los dulces de las clarisas.

Cuándo ir

Úbeda tiene clima continental: veranos muy calurosos, con más de 40 grados, e inviernos fríos. Primavera y otoño son la mejor época.

Destaca la Semana Santa, de Interés Turístico Internacional, y el Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza (primavera-otoño), que aprovecha los espacios renacentistas como escenarios. La época de recogida de la aceituna (invierno) es ideal para visitar almazaras.

Si te queda otro día

Baeza, a 9 kilómetros, la otra ciudad renacentista, con su plaza del Pópulo y la Universidad donde enseñó Antonio Machado. Jaén, a 45 minutos. Y el Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas, el mayor espacio protegido de España, a una hora, con el nacimiento del Guadalquivir.