Vigo es la ciudad más grande de Galicia y una de las más singulares del norte: una urbe portuaria, industrial y trabajadora, volcada sobre una de las rías más bonitas del mundo y con la mejor puerta de acceso a las Islas Cíes. No es una ciudad de grandes monumentos, sino de ambiente, mar y marisco. Y en las últimas décadas se ha ganado fama por otra cosa: montar la iluminación navideña más desmesurada de España.

El centro se recorre a pie, aunque con cuestas: Vigo trepa desde el puerto hacia el monte.

El Casco Vello

El Casco Vello (casco viejo) es el corazón histórico, un laberinto de callejones de piedra rehabilitados que bajan hacia el puerto. Se recorre en un par de horas, deteniéndose en:

  • La Concatedral de Santa María, neoclásica, sobre una iglesia anterior destruida por los ataques de Francis Drake.
  • La plaza de la Constitución, porticada y con soportales.
  • El Mercado da Pedra, junto a la famosa calle de las ostras.
  • El Berbés, el antiguo barrio de pescadores, con sus casas de galerías y soportales frente al puerto.

La curiosidad: la calle de las ostras y las "ostreiras"

En la rúa Pescadería, más conocida como A Pedra o "la calle de las ostras", ocurre algo que no verás en ninguna otra ciudad española: una hilera de mujeres, las ostreiras, vendiendo ostras vivas en plena calle sobre mesas de piedra, abriéndolas al momento con un cuchillo corto y una destreza que impresiona.

Es un oficio tradicional que se transmite de madres a hijas desde hace más de un siglo. Las ostras llegan del vecino cultivo de la ría de Arcade, se compran por docenas, te las abren allí mismo y te las comes de pie, con medio limón, acompañadas de un vino blanco de la taberna de al lado. Es barato, es fresquísimo y es una de las experiencias más auténticas de Galicia.

Las ostreiras están reconocidas oficialmente y su actividad forma parte del patrimonio inmaterial de la ciudad. Ve a mediodía, que es cuando hay más movimiento.

El monte del Castro

El monte do Castro es el mirador de la ciudad: un parque en lo alto, coronado por una fortaleza del siglo XVII, desde donde se domina toda la ría, el puente de Rande, las Cíes al fondo y el trasiego constante del puerto.

En la ladera se conserva un castro (poblado fortificado de la Edad del Hierro) reconstruido, con sus viviendas circulares, que da nombre al monte y recuerda el origen prerromano del asentamiento. Se sube andando desde el centro en 20 minutos de cuesta, o en coche.

El puerto y A Laxe

Vigo vive de cara al mar. El puerto es uno de los más importantes de Europa en pesca fresca, y su lonja mueve cada madrugada cantidades enormes de pescado.

La zona de A Laxe y el Náutico es el frente marítimo moderno, con centros comerciales, el puerto deportivo y la estación marítima desde donde salen los barcos. Es también donde atracan los cruceros. El paseo junto al agua es agradable y llano, un respiro tras las cuestas del casco viejo.

Las Islas Cíes: la razón para volver

Vigo es la puerta de entrada a las Islas Cíes, parte del Parque Nacional de las Islas Atlánticas y hogar de la playa de Rodas, elegida en su día por un diario británico como la mejor playa del mundo: arena blanca, agua turquesa y un entorno virgen sin coches ni edificios.

En un día en Vigo no da tiempo a hacer las Cíes con calma (el barco tarda 40 minutos y conviene pasar allí varias horas), pero conviene saberlo para planificar. En temporada alta hay que sacar autorización previa de la Xunta y reservar el barco: el cupo diario de visitantes está limitado. Si tu viaje lo permite, dedícales un día entero aparte.

Comer en Vigo

Marisco atlántico del mejor:

  • Ostras de la ría, en A Pedra.
  • Mejillones de las bateas de la ría, que produce buena parte de los del mundo.
  • Pulpo, navajas, zamburiñas y percebes.
  • Empanada gallega y caldeirada de pescado.
  • Vinos Albariño de Rías Baixas y Ribeiro.

Cuándo ir (y el fenómeno de la Navidad)

Clima atlántico: lluvia frecuente y temperaturas suaves todo el año. Los meses de sol más probable van de junio a septiembre, que además es cuando tienen sentido las Cíes.

Pero Vigo ha creado su propia temporada alta artificial: cada Navidad, el alcalde monta una iluminación de millones de luces LED que se ha vuelto viral y atrae a cientos de miles de visitantes de toda España. La ciudad se colapsa los fines de semana de diciembre. Te gustará o te parecerá excesivo, pero es un fenómeno en sí mismo.

Si te queda otro día

Las Islas Cíes, si has reservado. Pontevedra, a 25 minutos, con uno de los cascos históricos más bonitos y peatonales de Galicia. Baiona, donde llegó la primera noticia del descubrimiento de América con la carabela Pinta. Y la ruta del Albariño por Cambados y O Salnés.