El Interrail es la mejor manera de ver varias ciudades europeas sin aviones, sin alquilar coche y con la logística resuelta con un solo pase. Quince días dan para un circuito por el centro de Europa a buen ritmo, cambiando de ciudad cada dos noches.

Este itinerario es un anillo que empieza y acaba cerca de casa. Está pensado para el pase Interrail Global, con un número de días de viaje que se activan cuando montas en un tren.

El itinerario en una línea

París (2) → Lucerna/Interlaken (2) → Milán y Venecia (2) → Viena (2) → Praga (2) → Berlín (2), más los días de traslado.

Es un circuito lógico geográficamente: no se retrocede en ningún momento y cada salto es de tren directo o de un solo transbordo.

Cómo funciona el pase (léelo antes de nada)

El Interrail Global Pass te da un número de "días de viaje" dentro de un periodo. Un día de viaje = 24 horas en las que puedes coger todos los trenes que quieras. Para 15 días de ruta con seis ciudades, un pase de 7 días dentro de un mes suele bastar: activas día de viaje solo cuando cambias de ciudad, no cuando te mueves dentro de una.

El detalle crucial: muchos trenes de alta velocidad y nocturnos exigen reserva de plaza aparte, con un suplemento (de 3 a 30 €) y cupo limitado para pases. Los TGV franceses, los Frecce italianos, los Railjet y casi todos los nocturnos entran aquí. Resérvalos con antelación; es el error número uno del Interrail.

Días 1-2: París

Empieza fuerte. Día 1 — Torre Eiffel, Campos Elíseos, Arco del Triunfo y un paseo por el Sena hasta Notre-Dame. Día 2 — Louvre por la mañana (reserva), Montmartre y el Sacré-Cœur por la tarde, y el barrio del Marais.

Desde París, tren directo o vía Basilea hacia Suiza.

Días 3-4: los Alpes suizos

El tramo más caro y más bonito. Base en Lucerna o Interlaken.

Sube en tren de montaña a un mirador alpino: el Jungfraujoch (la estación de tren más alta de Europa, cara), el Rigi o el Monte Pilatus desde Lucerna. Los trenes panorámicos suizos —parte de la red— son un espectáculo en sí mismos.

Aviso de presupuesto: Suiza es cara y los trenes de montaña privados no están cubiertos del todo por el pase (suele haber descuento, no gratis). Es donde más gastarás.

Días 5-6: Milán y Venecia

Cruza a Italia. Parada rápida en Milán (el Duomo y la Galería) y sigue a Venecia, dos horas y media en Frecciarossa.

Venecia en día y medio: San Marcos, el Rialto, perderse por los canales de Cannaregio y Dorsoduro lejos de la multitud, y un vaporetto por el Gran Canal al atardecer. Duerme en la isla aunque sea más caro: Venecia de noche, sin excursionistas, es otra ciudad.

Días 7-8: Viena

De Venecia a Viena hay un tren directo precioso por los Alpes austríacos (Railjet, reserva recomendada), unos 7-8 horas: aprovecha para verlo de día.

Viena en dos días: el palacio de Schönbrunn, el centro imperial (Hofburg, Ópera, catedral de San Esteban), un café vienés con su tarta Sacher, y el barrio de los museos. Si te va, un concierto.

La curiosidad: por qué los trenes europeos cambian de "reglas" al cruzar cada frontera

Un Interrail atraviesa países que durante un siglo y medio construyeron sus ferrocarriles a propósito de forma incompatible con los vecinos, y algunas de esas incompatibilidades siguen ahí.

El caso más visible es el ancho de vía, la distancia entre raíles. La mayor parte de Europa usa el ancho estándar (1.435 mm), pero España y Portugal adoptaron en el siglo XIX un ancho mayor (el ibérico). Se ha contado muchas veces que fue una decisión militar, para impedir que un ejército francés invadiera por tren; la realidad documentada es más técnica —los ingenieros de la época justificaron el ancho mayor por las fuertes pendientes de la orografía peninsular—, aunque el argumento defensivo también se mencionó en los debates. Sea como sea, el resultado es real: durante décadas, un tren que iba de Madrid a París tenía que cambiar el ancho de sus ejes en la frontera, en Irún, en una operación que se ve todavía en algunos trenes.

Rusia y los países exsoviéticos usan otro ancho distinto, más ancho aún, y también ahí sí hay un componente estratégico reconocido. Por eso el tren que va de Polonia a Lituania es una de las conexiones más incómodas de toda la red europea.

Pero el ancho no es lo único. Están los sistemas de electrificación: Europa convive con al menos cuatro voltajes y frecuencias distintos (1.500 V, 3.000 V, 15.000 V, 25.000 V). Un tren internacional moderno lleva a bordo equipos capaces de funcionar con varios de ellos y cambia sobre la marcha, a veces apagándose unos segundos en la frontera. Los trenes viejos, simplemente, no pueden cruzar.

Y está la señalización: cada país tenía su propio sistema de seguridad en cabina, incompatible con el vecino. Por eso la Unión Europea lleva décadas desplegando el ERTMS, un sistema único que pretende que un tren pueda circular de Lisboa a Helsinki sin cambiar de "idioma" con la vía. Va despacio y por tramos.

Todo esto lo resuelven por ti los operadores y el pase: tú solo ves que el tren se detiene un momento en la frontera o que hay que hacer transbordo en ciertos puntos. Pero cuando eso pasa, estás tocando siglo y medio de historia en la que cada país trató su ferrocarril como una cuestión, en parte, de soberanía.

Días 9-10: Praga

De Viena a Praga, cuatro horas.

Praga en dos días: el Puente de Carlos al amanecer (a mediodía es imposible), el Castillo y la catedral de San Vito, el reloj astronómico de la Ciudad Vieja, el barrio judío y una cerveza en una pivnice tradicional. Es de las ciudades más baratas de la ruta.

Días 11-12: Berlín

De Praga a Berlín, cuatro horas y media.

Berlín en dos días: la Puerta de Brandeburgo, el Reichstag (reserva gratis la cúpula), los restos del Muro en la East Side Gallery, el Memorial del Holocausto, la Isla de los Museos y el ambiente de Kreuzberg o Friedrichshain. Es la capital más asequible de Europa occidental.

Días 13-15: vuelta y colchón

Desde Berlín, la vuelta a España es larga en tren (Berlín-París y de ahí a la frontera). Muchos aprovechan un vuelo barato de vuelta desde Berlín: el pase no obliga a volver en tren.

Reserva los dos últimos días como colchón: para una noche extra en la ciudad que más te haya gustado, o por si una huelga o un retraso —habituales en la red europea— te descuadra un enlace.

Presupuesto orientativo (2 personas, 15 días)

| Concepto | Coste aproximado | |---|---| | Pase Interrail (7 días/1 mes, x2) | 500 - 720 € | | Reservas de plaza y suplementos | 150 - 300 € | | Alojamiento (14 noches) | 1.100 - 2.200 € | | Comida | 700 - 1.100 € | | Trenes de montaña y entradas | 300 - 600 € | | Vuelo de vuelta (opcional) | 100 - 300 € | | Total | 2.850 - 5.220 € |

El pase compensa frente a comprar los trayectos sueltos, sobre todo con reservas anticipadas caras. Suiza es lo que dispara el gasto; si la quitas, el presupuesto baja mucho.

Cuándo ir

  • Mayo-junio y septiembre: la mejor época. Buen clima, días largos y trenes menos saturados que en agosto.
  • Julio-agosto: pico. Trenes llenos, cupos de reserva para pases agotados con antelación y alojamiento caro. Reserva todo con semanas.
  • Invierno: más barato y con menos gente, pero los trenes de montaña suizos y algunos panorámicos operan reducidos, y los días cortos limitan mucho.

Errores frecuentes

  • No reservar plaza en los trenes que la exigen. TGV, Frecce, Railjet y todos los nocturnos. Sin reserva, no puedes montar aunque tengas el pase. Los cupos para pases son limitados.
  • Activar días de viaje mal. Un día de viaje cubre 24 horas: agrupa varios trayectos el mismo día cuando puedas y no gastes uno para moverte dentro de una ciudad.
  • Meter demasiadas ciudades. Cambiar cada noche convierte el viaje en una sucesión de estaciones. Dos noches por ciudad es el mínimo para verla.
  • Olvidar validar el pase móvil correctamente. El pase es una app: añade cada viaje antes de subir al tren. Un revisor con el viaje sin registrar puede multarte.
  • No dejar margen entre enlaces. Las huelgas ferroviarias (Francia, Alemania) e retrasos son habituales. No encadenes transbordos de 8 minutos con equipaje.
  • Subestimar Suiza en el presupuesto. Un café puede costar 6 € y un tren de montaña 60. Cuéntalo antes.

Monta tu versión de esta ruta

Quince días permiten seis ciudades, pero el circuito cambia mucho según si prefieres el sur (España, Italia, Croacia), el norte (Escandinavia) o menos ciudades con más días en cada una.

Cuéntale tu viaje al asistente y te generará el itinerario día a día con etapas, enlaces de tren, presupuesto por categorías y checklist. También puedes ver cómo queda un plan terminado en los viajes de ejemplo.

Si tienes más días

Con tres semanas, baja a Italia entera (Roma, Florencia) o añade Ámsterdam y Bruselas en el tramo norte.

Con un mes, cabe un Interrail escandinavo (Copenhague, Estocolmo, Oslo, y el tren del Círculo Polar) o bajar hasta los Balcanes.